EL BESO. MIS BESOS, TUS BESOS.
EL PRIMER BESO.
La mujer sueña con un beso robado que llegue de los labios de un príncipe azul. Que su primer encuentro de labios sea con la persona indicada, en día indicado, en el momento indicado.
Tan íntimo, dulce y suave, como el sueño de toda mujer.
Y como nunca ha sido besada, su imaginación vuela y espera recibir lo que ha visto, lo que ha escuchado, lo que ha leído. Pero la verdad es que ese primer beso, no tiene nada que ver con lo esperado.
El hombre en cambio, simplemente busca un beso, quiere ser besado, necesita ser besado. Descubrir que es eso y claro; no quedarse atrás pues pasa a la línea de los desfasados. Esto no quiere decir que no tenga sueños sobre el primer beso, todo lo contrario, sueña con él y ansía descubrirlo. Pero en medio de su desesperación por la presión de los de su raza, no busca una princesa, solo busca una sensación, solo busca un beso, una experiencia.
El primer beso es una intromisión a tu privacidad, es una aspiradora que hala tu aliento y te lleva como un tren hacia lo desconocido. Es un torbellino de sensaciones que no sabes como describir, pero que definitivamente deseas seguir explorando. Un cosquilleo en las comisuras de los labios, un ardor en la boca, una extraña sensación.
Una experiencia rara, que te deja con sed. Con sed de más, de mucho más.
EL PRIMER BESO.
La mujer sueña con un beso robado que llegue de los labios de un príncipe azul. Que su primer encuentro de labios sea con la persona indicada, en día indicado, en el momento indicado.
Tan íntimo, dulce y suave, como el sueño de toda mujer.
Y como nunca ha sido besada, su imaginación vuela y espera recibir lo que ha visto, lo que ha escuchado, lo que ha leído. Pero la verdad es que ese primer beso, no tiene nada que ver con lo esperado.
El hombre en cambio, simplemente busca un beso, quiere ser besado, necesita ser besado. Descubrir que es eso y claro; no quedarse atrás pues pasa a la línea de los desfasados. Esto no quiere decir que no tenga sueños sobre el primer beso, todo lo contrario, sueña con él y ansía descubrirlo. Pero en medio de su desesperación por la presión de los de su raza, no busca una princesa, solo busca una sensación, solo busca un beso, una experiencia.
El primer beso es una intromisión a tu privacidad, es una aspiradora que hala tu aliento y te lleva como un tren hacia lo desconocido. Es un torbellino de sensaciones que no sabes como describir, pero que definitivamente deseas seguir explorando. Un cosquilleo en las comisuras de los labios, un ardor en la boca, una extraña sensación.
Una experiencia rara, que te deja con sed. Con sed de más, de mucho más.
EL PRIMER BESO DEL SER AMADO. EL PRIMER NOVIO.
Este beso ya es deseado, es buscado, es cómplice de miradas, de tentaciones, de palabras seductoras que buscan provocar un remolino de lenguas.
Es tímido y a la vez travieso, es un tiro seguro al blanco, es una sensación conocida que deseas experimentar una y otra vez.
Es un beso que desencadena un hecho tras otro, una cosa lleva a la otra. Es la puerta abierta a lo desconocido, a la eterna batalla entre las enseñanzas de casa acompañados de lo que te dicta tu conciencia, en pleno combate con un millón de emociones nuevas por descubrir, por explorar, por experimentar.
EL BESO QUE QUIERES, PORQUE SÍ. SIN ATADURAS, SIN COMPROMISOS.
Una sensación peligrosa que te hace agua la boca cuando le vez pasar, cuando se te acerca, cuando te habla.
Es la sensación de pertenencia de lo que no te pertenece. Es el deseo de posesión de lo que no posees. Es el momento en el que el egoísmo humano te dice al oído: “Pts! Y por que no?”
Aflora el ser maravilla, eres bueno, tierno, amable y amistoso, pero a la vez calculador, fiero y seductor. Tienes un solo objetivo, llegar a la meta. Y luego que lo logras te sientes pleno, más hombre o más mujer que nunca. El mundo se vuelve pequeño y crees poder lograrlo todo. Si desemboca en segundos encuentros ya es otra cosa, pero por el momento el cometido ha sido logrado.
EL BESO QUE SE COMPROMETE, EL QUE SE VUELVE COSTUMBRE.
Es el que sale de paseo a diario, el que se encuentra con lo esperado. El que no tiene vida, el que se da sin esperar recibir nada a cambio.
Es un beso de diario, de compromiso, de costumbre por no abandonar lo aprendido.
Carece de tejido, carece de fuerza. Es un simple roce de labios, un toque casi imperfecto que cumple con la norma.
EL BESO.
Según el diccionario, se conoce como beso al “contacto o presión que se hace con los labios contra una persona o cosa, contrayéndolos y separándolos, en señal de amor, afecto, deseo, saludo, respeto, etc." (fuente definición www.diccionario.com).
Cuando llega la persona esperada, aquella en la que te descubres anciano, aquella con la que te ves por el resto de tus días, el compromiso con el beso se hace mucho mayor pues tienes en tus manos el poder y la necesidad de hacer de cada beso uno diferente.
Necesitas un beso que aporte a la relación, que te colme de deseos, un beso que te sirva de sustento, con el que sueñes y con el que pases tu días descubriendo nuevas cosas.
Tendrás todos y cada uno de los besos a diario, besarás porque amaneció, porque regresaste a casa, por el saludo, por la despedida. Pero el beso de la eternidad, el que mantiene la llama encendida; ese beso debes mantenerlo vivo siempre. Es ese beso que te grita al oído que estás vivo, el que en su ausencia te desmoronas, el que esperas con ansia su retorno, el que cuando ves que se aproxima te hace agua la boca.
Busca tu propio beso, encuentra el beso que anhelas, explora bocas, desnuda lenguas… y cuando encuentres ese beso, tú beso, atesóralo y disfruta de él mientras dure, pues será ese beso la base de tu sustento cuando ya no hayan besos que se asomen a tu boca.
A mi mejor elección, gracias por el mejor de los besos, mis besos, tus besos.
Victoria Sánchez. Sto. Dgo., Abril 29, 2007.
