AL MENOS UTILICE SU LENGUA PARA DAR LA INDICACIÓN SEÑOR
Si, si, no se equivoca, me refiero al tránsito vehicular en nuestro país (República Dominicana) y a lo maravilloso que somos como conductores.
No entiendo como es que nadie se centra en realizar una ardua campaña de educación vial, ya que las licencias definitivamente se expiden a Villega y to’ el que llega, que al menos, contemos con una campaña que refuerce lo que se supone se aprendieron con el librito de tránsito.
Existen unos seres especiales llamados “muertoritas”; perdón motoristas, quienes en su infancia vieron la serie de muñecos animados “el avispón verde” o “Sam, el rey del yudo”. Este recuerdo late en sus memorias y les impide sacarse al personaje de la cabeza, por lo que recurren a la alta velocidad para alcanzar su meta: montar un pasajero suicida, llevar un pedido o realizar cualquier encomienda. Esto, a diferencia de sus súper héroes de antaño, no llevan protección alguna ni precaución al conducir, por lo que debes ser tú quien te cuides de ellos, ya que andan en manadas y cuando cae uno, aparecen sus secuaces al rescate y te pican en grupo buscando revancha por los tantos perdidos en batalla. Objetivo desconocido y que se embrome el que esté en el medio.
Contamos con taxistas que solo miden el tiempo en recoger a un pasajero y el de depositarlo, para que a medida que logran acortar su propio récord, puedan incrementar el número de servicios del día. Objetivo llegar y que se embrome el que esté en el medio.
Nos acompañan los carros públicos, quienes compiten entre ellos por el mayor número de pasajeros quienes toman posesión de sus asientos y de quienes con el alza les dejarán un dinerito extra que no les da para la comprita, pero no modo, estamos en Daytona. Objetivo coger más gente y que se embrome el que esté en el medio.
No pueden faltar nuestras flamantes guagua, quienes no importando el carril, se abalanzan contra su objetivo y el que esté en el medio que se cuide, pues ellos; por su grandeza, no pueden tomarse la precaución de verificar si en su trayecto hacia el objetivo te pueden llegar a dejar su estampa en la carrocería, o simplemente sacarte de control y lograr que te le estrelles a otro menos precavido que tu. Objetivo tomar el lugar primero y que se embrome el que esté en el medio.
El título de des desahogo reza “al menos utilice su lengua Señor”, bueno déjenme explicarles a que me refiero: Avenida Winston Churchill antes de llegar a la Av. Charles Summer, Vicky (esa soy yo) 2do carril de derecha a izquierda con miras a tomar el carril y poder hacer un giro hacia la derecha en la próxima cuadra. El que no tiene lengua (el tipo de la OMSA) 3er carril de derecha a izquierda que según mis cálculos desea hacer lo mismo que yo. Diferencia: Yo estoy más cerca del objetivo y con la direccional puesta y sin vehículo que en vía que interfiera con mi acción. Él, ni pone dirección, ni casa la mano, ni su pitcher (tipo que va parado en la puerta que grita “voy por ahí, quítate” avisa y mucho menos mira que estoy en el mismo medio, pero decide lanzarse en búsqueda de la derecha perdida, la cual encuentra con un simple frenón que me veo forzada a dar para que el caballero pueda ingresar; esto sin contra con el pedazo de acera que me comí por no estrellármele a los que iban caminando sobre ella.
Conclusión: al Él le habían cortado la lengua, por eso no pudo utilizarla para hacerme señales con ella ya que no tenía ningún otro recurso.
Si, si, no se equivoca, me refiero al tránsito vehicular en nuestro país (República Dominicana) y a lo maravilloso que somos como conductores.
No entiendo como es que nadie se centra en realizar una ardua campaña de educación vial, ya que las licencias definitivamente se expiden a Villega y to’ el que llega, que al menos, contemos con una campaña que refuerce lo que se supone se aprendieron con el librito de tránsito.
Existen unos seres especiales llamados “muertoritas”; perdón motoristas, quienes en su infancia vieron la serie de muñecos animados “el avispón verde” o “Sam, el rey del yudo”. Este recuerdo late en sus memorias y les impide sacarse al personaje de la cabeza, por lo que recurren a la alta velocidad para alcanzar su meta: montar un pasajero suicida, llevar un pedido o realizar cualquier encomienda. Esto, a diferencia de sus súper héroes de antaño, no llevan protección alguna ni precaución al conducir, por lo que debes ser tú quien te cuides de ellos, ya que andan en manadas y cuando cae uno, aparecen sus secuaces al rescate y te pican en grupo buscando revancha por los tantos perdidos en batalla. Objetivo desconocido y que se embrome el que esté en el medio.
Contamos con taxistas que solo miden el tiempo en recoger a un pasajero y el de depositarlo, para que a medida que logran acortar su propio récord, puedan incrementar el número de servicios del día. Objetivo llegar y que se embrome el que esté en el medio.
Nos acompañan los carros públicos, quienes compiten entre ellos por el mayor número de pasajeros quienes toman posesión de sus asientos y de quienes con el alza les dejarán un dinerito extra que no les da para la comprita, pero no modo, estamos en Daytona. Objetivo coger más gente y que se embrome el que esté en el medio.
No pueden faltar nuestras flamantes guagua, quienes no importando el carril, se abalanzan contra su objetivo y el que esté en el medio que se cuide, pues ellos; por su grandeza, no pueden tomarse la precaución de verificar si en su trayecto hacia el objetivo te pueden llegar a dejar su estampa en la carrocería, o simplemente sacarte de control y lograr que te le estrelles a otro menos precavido que tu. Objetivo tomar el lugar primero y que se embrome el que esté en el medio.
El título de des desahogo reza “al menos utilice su lengua Señor”, bueno déjenme explicarles a que me refiero: Avenida Winston Churchill antes de llegar a la Av. Charles Summer, Vicky (esa soy yo) 2do carril de derecha a izquierda con miras a tomar el carril y poder hacer un giro hacia la derecha en la próxima cuadra. El que no tiene lengua (el tipo de la OMSA) 3er carril de derecha a izquierda que según mis cálculos desea hacer lo mismo que yo. Diferencia: Yo estoy más cerca del objetivo y con la direccional puesta y sin vehículo que en vía que interfiera con mi acción. Él, ni pone dirección, ni casa la mano, ni su pitcher (tipo que va parado en la puerta que grita “voy por ahí, quítate” avisa y mucho menos mira que estoy en el mismo medio, pero decide lanzarse en búsqueda de la derecha perdida, la cual encuentra con un simple frenón que me veo forzada a dar para que el caballero pueda ingresar; esto sin contra con el pedazo de acera que me comí por no estrellármele a los que iban caminando sobre ella.
Conclusión: al Él le habían cortado la lengua, por eso no pudo utilizarla para hacerme señales con ella ya que no tenía ningún otro recurso.
Victoria Sánchez. Santo Domingo. Mayo 1ro, 2007.

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