Los ojos son la ventana del alma, el reflejo del corazón.
Cuando miras a una persona fijamente a los ojos, entregas todo. Permites que vea más allá de tus adentros, que conozca cada fibra, cada espacio, cada pedazo de tu ser.
Le das entrada a tu intimidad, le das permiso de conocer tus sueños, de compartirlos, de vivirlos contigo si así lo desea.
Tus ojos son la llave, la validación de todo; de lo real y de lo irreal, de la verdad y de la mentira, de lo que sientes o has dejado de sentir.
jueves, 16 de septiembre de 2010
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